Las actividades cognitivas, administradas a los/as enfermos/as de Alzheimer, mejoran su capacidad intelectual, autonomía y bienestar, si se aplica desde la primera fase de la enfermedad conjuntamente con el tratamiento farmacológico, proporcionan ambos una mejora en la calidad de vida del enfermo/a y de su entorno. Si por el contrario la intervención cognitiva, como tratamiento no farmacológico, se retrasa, el resultado no llega a ser el esperado.
Llevar a cabo una intervención psicoeducativa a través de la estimulación cognitiva pueden compensar la pérdida de las capacidades intelectuales por la experiencia y los conocimientos adquiridos, siendo necesario practicarlos y mantenerlos . Dicha intervención motiva, reafirma la confianza y la autoestima, el aislamiento, la soledad y la depresión.
Las actividades para la intervención en la estimulación de la memoria (en especial aquellos campos que pudieran estar deteriorados), son:
· Concentración
· Atención
· Orientación
· Lenguaje
· Cálculo
· Gnosis
· Psicomotricidad
· Lectoescritura
Dependiendo de la situación de cada enfermo/a, y del estadio en el que se encuentre, cada actividad de intervención se adecua a los usuarios y se planifica bajo la validación del psicólogo así como el control y seguimiento para conocer la evolución de cada uno/a de los/as atendidos/as.





